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La Razón Por La Cual Damos

La Razón Por La Cual Damos

Algunos decimos: “No Puedo Dar”, pero la verdad es “No Podemos No Dar”. El dar mueve a Dios y lo acerca al terreno de nuestras finanzas. Dios no solo promete proveer sino mucho más. Promete derramar bendiciones abundantes de toda clase, incluyendo la bendición financiera. Todo lo que tenemos que hacer es creer en Dios lo suficiente como para actuar.

Todo lo que tenemos es de Dios. Él nos ha confiado diferentes porciones de riqueza para administrar sabiamente. Parte de ser buenos administradores implica devolver o dar retornos de lo que Él nos ha dado. La manera de dar a Dios regularmente es lo que conocemos como Diezmos y Ofrendas:

Diezmo: Significa la décima parte. Se refiere al primer diez por ciento (10%) de nuestro ingreso. La Biblia nos dice que el diezmo pertenece a Dios y debe ser apartado para Él (Levítico 27:30), debe ser traído a su tesoro (Malaquías 3:10) el primer día de la semana (1a Corintios 16:12). Hoy día el tesoro de Dios esta en la iglesia local y el principio aplicable es que diezmamos donde nosotros y nuestra familia recibimos alimento espiritual.
 
Ofrenda: Significa toda cantidad adicional o extra, además del diezmo. En Malaquías 3:10 el principio que se nos enseña es que cuando los miembros de la iglesia no solo diezman sino también ofrendan habrá mas que suficiente para cubrir las necesidades del ministerio.

No debemos temer el quedarnos sin dinero pues Dios ha prometido solventar nuestras necesidades y mucho más. No debemos dar con sentimiento de culpabilidad. Demos porque amamos a Dios y amamos a los demás. Entendamos que al dar participamos en la vida de las personas a quienes se alcanza a través de los ministerios de la iglesia. Cuando vemos y oímos del impacto de la iglesia en la comunidad podemos sentirnos satisfechos por la cosecha temporal y eterna de dividendos sobre cada persona cuya vida ha sido tocada por MET Iglesia.

Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenaran a reventar y tus bodegas rebosaran de vino nuevo.
— Proverbios 3:9-10